Inclusión vs. Integración



En el post de hoy hablaremos sobre la disparidad entre la integración y la inclusión educativa. Esta, es una realidad con la que convivimos en nuestra sociedad, dichos términos, inclusión e integración, tienden erróneamente a ir de la mano en nuestro vocabulario, como si de sinónimos se tratasen. Para no caer en el equívoco, debemos conocer ambos conceptos.

Por un lado, tenemos la integración. Este concepto, hace referencia a la incorporación de un sujeto a un determinado lugar, pero sin necesidad de que este forme parte activa en el ambiente. Es decir, un niño o niña con necesidades especiales puede integrarse en un aula donde hay más alumnos, pero no realizar las mismas tareas que el resto de sus compañeros. En este caso, se está introduciendo en un mismo sitio, pero no de la misma manera. Simplemente se comparte un área.

Por otro lado, tenemos la inclusión, este concepto ya sería la incorporación de un sujeto a un determinado lugar, pero con la diferencia de que participaría activamente en el ambiente. Es decir, el niño o niña con necesidades especiales cooperaría y conviviría con sus compañeros de manera dinámica y eficiente, realizando las mismas tareas. Desde el punto de vista de la inclusión, cuando una tarea que se expone en el aula puede ocasionar una dificultad para un individuo, esta debe ser modificada. No se parte de la modificación del individuo, sino de la modificación del ambiente. Esta es la gran diferencia que podemos encontrar entre estos dos vocablos.

Podríamos entender que la integración educativa sería el primer paso dentro del proceso de inclusión, ya que es importante que los niños con necesidades especiales puedan y deban compartir espacios con otros alumnos, pero esto no puede quedar ahí, sino que tienen que vivir, desarrollar y compartir su realidad con otros niños, en un mismo lugar y ambiente. Por lo tanto, la educación basada en la integración estaría desfasada e incompleta, no abarcaría las necesidades reales, sería simplemente un escalón inconcluso, que daría cabida a situaciones de discriminación, marginación y segregación. Y por ello, el culmen que se quiere llegar a alcanzar sería el de la educación inclusiva.

Para que esta última se dé, como ya hemos comentado antes, debe de recaer nuestro interés en el ambiente y no únicamente en el individuo. Entendiendo el ambiente del aula como el compendio de todo: las tareas, los alumnos, los juegos, etc. Como docentes somos conocedores de que dentro de nuestro alumnado hay una gama muy amplia de intereses, ritmos y necesidades, no todo el mundo aprende de la misma manera y al mismo tiempo, tenemos que dedicarle un estudio y conocimiento, y luego aplicar planes y estrategias adecuados a ellos. Prestarle atención al individuo es fundamental, pero no por ello debemos hacer tareas concretas y diferentes a cada alumno, lo que debemos hacer es conocer la realidad y estudiar el ambiente y crear, por ejemplo, una tarea que se ajuste a todos y que favorezca la participación de todo el alumnado en igualdad de condiciones, es decir, que todos la puedan realizar. La metodología que empleen después, así como su temporalidad, ya será individual, pero que no parta, desde un inicio, la divergencia.

Las medidas de inclusión no solo se restringen al aula, sino que también se aplican a nivel de centro. Pero las que como docente incluiría en el aula, serían:

  • -  Estrategias para favorecer el aprendizaje basado en la interacción como, por ejemplo, la tutoría entre iguales o el trabajo por proyectos. Buscar que los niños se conozcan mejor, que hablen entre ellos y se comuniquen.

  • -  Hacerles partícipes y conocedores de la tarea de inclusión, y que se familiaricen con este término. Hablar de ello y buscar soluciones es una tarea que se puede llevar al aula. Los cuentos o los cortometrajes son un buen método para introducir en el aula la diversidad de la sociedad. Buscar metodologías dinámicas, con vídeos, juegos, cuentos, harán que los niños asimilen antes nuevos conocimientos y desarrollen su pensamiento crítico.

  • -  Cuidar el lenguaje, comunicarse de manera positiva, adecuada y educada entre iguales. Respetarse, en la manera de hablarse en un aprendizaje fundamental para la vida en comunidad.

  • -  Dejar que sean los propios alumnos los que tomen las riendas y que propongan actividades, dándoles la oportunidad de que ellos mismos planteen tareas donde incluyan a todos sus compañeros.

  • -  Inclusión de los padres. Hacer partícipes a los padres en algunas actividades, con el objetivo de buscar que los niños no solo vean la inclusión en el colegio, sino también en figuras o referentes tan importantes como son sus progenitores. Esto puede ser crucial para que interioricen con mayor calado este concepto.

  • -  Reconocer y agradecer los logros de los demás, tanto el docente, como entre los propios compañeros.

  • La inclusión educativa es un tema de gran importancia ya que el no promover este tipo de educación puede acarrear problemas personales en el alumnado que lo sufre, como son: la autoestima, la confianza, así como el rendimiento escolar. Con la inclusión pretendemos asegurar que la escuela se entienda como un lugar educativo, cariñoso y respetuoso.




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